Modelo cooperativo, inclusión laboral para la comunidad LGBTTTI+

Mundo Gel une las banderas multicolores de diversidad y solidaridad


Redacción La Coperacha
Ciudad de México // 28 de junio de 2018

A 49 años de la redada policial contra una comunidad homosexual en Estados Unidos ocurrida un día como hoy 28 de junio, conocida como disturbios de Stonewall, donde mujeres y hombres gay dijeron por primera vez no al odio, no a la intolerancia y no a la discriminación, sus condiciones sociales aún persisten.

En México a pesar de que se reconocen sus derechos desde el Artículo 1 de la Constitución, el cual prohíbe todo tipo de discriminación y se reconocen los derechos humanos de todas las personas, la institución encargada de atacar estos actos, el CONAPRED, recibe anualmente más de 800 denuncias sobre discriminación por orientación o preferencia sexual.

En cuanto a la discriminación laboral por estas preferencias, las políticas públicas se quedan cortas pues no se logra aplicar de manera efectiva lo que la ley dice. Y aunque existe un grupo de empresarios que han aprendido que ser inclusivos con la comunidad LGBTTTI+ les genera mejor producción y un gran mercado, hay otras que buscan atajos para no permitir ejercer el derecho al trabajo de este grupo social.

Las discriminaciones encubiertas
A decir del investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el doctor Héctor Miguel Salinas Hernández, existen varios momentos de discriminación aplicada por las empresas, una incluso es previa a ser contratadas y ocurre cuando a una persona visiblemente gay se le dice sencillamente que la plaza fue ocupada o que no cumple el perfil.

Otros momentos ocurren, añade el también coordinador del Programa de Estudios en Disidencia Sexual de la UACM, cuando las personas “no pueden manifestar abiertamente su orientación o preferencia sexual, eso es una discriminación estructural”, o cuando la persona es descubierta o reconoce abiertamente su homosexualidad se encuentra con un recelo o duda de las empresas sobre la capacidad profesional.

“Y un tercer momento más drástico es el despido por esa razón, un despido discrecional, no se dice que es por su orientación o preferencia pero se sabe que es por esas razones, se encubre el despido”, señala el investigador. Las personas transexuales tienen la situación más complicada, para ellas es más difícil encontrar trabajo y ejercer ese derecho humano, señala.

No todo es oscuro para la comunidad LGBTTTI+. En nuestro país existe una asociación de empresas denominada Federación Mexicana de Empresarios LGBT+, quienes han emprendido campañas de sensibilización y reconocimiento de los derechos de las comunidades discriminadas para sus trabajadores y para sus clientes. Han descubierto a través de investigaciones que una persona gay a la que se le reconoce y respeta se vuelve más productiva.

Autogestión, la alternativa
Al subir las escaleras de la cooperativa Mundo Gel, hacia el lugar donde está el área de producción, la fotografía de una boda llama la atención. Son dos hombres, dos socios cooperativistas, con la sonrisa más amplia que se puede retratar, recién casados el 23 de marzo de 2013.

Son Alan y Carlos, arquitecto con maestría el primero, ingeniero químico el segundo, quienes formaron la cooperativa de producción de geles sanitizantes y velas aromáticas, con la idea de iniciar un proyecto que en un futuro mediano fuera su única fuente de ingresos. La cooperativa no está integrada exclusivamente por comunidad LGBTTTI+, pero su sello está presente.

Tanto Alan como Carlos reconocen haber sufrido mobing o presenciar actos discriminatorios contra personas abiertamente homosexuales en sus anteriores trabajos. Carlos desde un área de recursos humanos se cansó de escuchar comentarios desfavorables por parte de sus compañeros de empresa hacia personas que iban a solicitar trabajo y que eran notoriamente gays.

Alan jamás fue promovido profesionalmente en la empresa constructora a pesar de haber adquirido experiencia y haberse superado académicamente con una maestría. “Hasta que de la nada hubo un recorte de personal y me recortan a mí”, recapituló el arquitecto. Los patrones descritos por el doctor Salinas Hernández se repiten.

A partir de sus experiencias, Carlos y Alan coincidieron en saber lo que no querían en un trabajo y lo que sí: “Somos personas, tenemos los mismos derechos, todos estamos trabajando y entonces merecemos respeto, queremos que se nos valore por nuestro trabajo y no por alguna condición de género”.

Carlos dice que en sus anteriores trabajos debía cuidar su lenguaje pues no era abiertamente gay, “para no decir esposa decía pareja”. En cambio en la cooperativa “no tienen que ocultar nada ni avergonzarse de nada, ese ambiente hace que la gente exprese los talentos que tiene”, afirma.

Para Mundo Gel, el modelo cooperativo les ha funcionado desde la perspectiva del respeto y la inclusión no sólo de personas homosexuales, sino de adultos mayores y personas con discapacidad.

Políticas públicas
La UACM ha trabajado durante tres generaciones un diplomado para organizaciones que trabajan con la comunidad LGBTTTI+ y el primer módulo es el modelo autogestivo, ahí les enseñan desde anarquismo hasta cooperativismo.

Ignacio López Carvajal, profesor del Programa de Autogestión Cooperativo (PAC) de la UACM, participó en dichos diplomados y afirma que el modelo cooperativo se adapta bien a las necesidades de las comunidades gay pues se basa en principios que van de la libre adhesión a la no discriminación y la inclusión laboral.

El doctor Salinas Hernández va más allá, resalta la importancia del modelo autogestivo en la proporción de empleos que generan en el país las Mipymes (micros, pequeñas y medianas empresas). Además de ser fuente de trabajo autogestiva es importante, dice el investigador, que los colectivos de la diversidad sexual puedan ser solidarios, el modelo “aporta a la idea de grupo y de solidaridad entre ellos”.

Y al tratarse de un trabajo que no depende de un jefe saben que pueden trabajar con mayor libertad y que el éxito depende exclusivamente de ellos, prosigue. Sería muy importante que existiera una política pública desde la Secretaría del Trabajo para brindar capacitaciones a los grupos de la diversidad sexual, afirma el académico.

Desde hace tres años el Programa de Apoyo a Cooperativas de la CDMX reconoce de manera explícita que tendrán preferencia para ser beneficiarios grupos formados en su mayoría por lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgéneros e intersexuales (LGBTTTI). Pareciera que no es coincidencia que las banderas de ambos movimientos sociales, el cooperativo y el de la diversidad sexual, usen los mismos colores.

La Coperacha

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